La partida de Janine Puget, una analista de dos mundos

Alejandro Dagfal – UBA, Director del Centro Argentino de Historia Psi

El jueves 5 de noviembre falleció la célebre analista franco-argentina Janine Puget, una de las autoras más prolíficas y traducidas del campo psi local. La guerra en Europa hizo que su familia decidiera dejar Francia para instalarse en Buenos Aires en los años 40. Luego de trabajar como traductora de inglés para Enrique Pichon-Rivière, a quien conoció en 1949, se convirtió en secretaria de la legendaria “clínica de la calle Copérnico”, que Pichon había fundado un año antes. A principios de los 50 comenzó su formación analítica en la APA, empezó su propio análisis con Marie Langer e inició sus estudios de medicina en la UBA.

En 1954 Janine Puget fue co-fundadora de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupos (AAPPG), la que, al igual que la clínica de Pichon, promovía un enfoque interdisciplinario, que pensaba el psicoanálisis más allá del encuadre clásico. Así, desde esa época, Puget mostró en sus trabajos una clara voluntad de proyectarse más allá del setting clínico bipersonal y privado. Junto a colegas como José Bleger, Willy y Madé Baranger y Emilio Rodrigué aprovecharía el contexto de los 60 para explorar nuevas formas y nuevos espacios de intervención.

A partir de la noción pichoniana de “vínculo”, que complejizaba la de “relación de objeto”, trató de dar cuenta de la dimensión grupal, social e institucional, además de teorizar y practicar la terapia de parejas y con familias. De allí sus libros con Isidoro Bernenstein: Psicoanálisis de la pareja matrimonial (Paidós, 1989; Artes Médicas, 1993) y Lo Vincular. Teoría y Clínica psicoanalítica (Paidós, 1997; edición francesa por Erès, 2008). Su interés por la filosofía y la epistemología la llevó a sostener con Gregorio Klimovsky un grupo de estudios en la materia durante más de cuarenta años, además de ser cofundadora de la Asociación de Epistemología del Psicoanálisis (ADEP).

Comenzó su recorrido analítico guiada por autores como Wilfred Bion, Henry Ezriel y Sigmund Foulkes y lo terminó leyendo a filósofos como Alain Badiou, Jacques Derrida y Giorgio Agamben. También se acercó a psicoanalistas franceses como Didier Anzieu y René Kaës. Con este último participó en la escritura de un libro colectivo, Violence d’État et psychanalyse (Dunod, 1989), libro sería traducido al castellano (Centro Editor, 1991) y al italiano (Gnocchi, 1994) y  en el que ponía en evidencia su preocupación por los derechos humanos, la otredad, la violencia y lo traumático. De tal preocupación también dio cuenta su participación como miembro de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y su colaboración con el Grupo de Derechos Humanos de la IPA-FEPAL (Federación Psicoanalítica de América Latina).

En 2004 sobrevivió milagrosamente al accidente de lancha en el que falleció su amigo, el historiador y filósofo Ignacio Lewkowicz, con quien tenía un intenso intercambio intelectual en torno de los procesos de subjetivación, la cultura y la ética, temas que se plasmaron en su último libro, Subjetivación discontinua y psicoanálisis (Editorial Lugar, 2015). Allí, de manera muy actual, planteaba que, en el presente, se ha instalado una radical discontinuidad con el pasado, por lo que la incertidumbre ocupa un lugar primordial en la política, la economía, la comunicación masiva, la vida diaria y, también, en la relación analítica.  En ese marco, se preguntaba por las nuevas formas del “hacer entre dos o más” y por “la constitución subjetiva en arenas movedizas”.

Miembro titular con función didáctica de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (APdeBA) y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), en los últimos años :Janine Puget acumuló premios y distinciones Profesora emérita del IUSAM, premio Mary Sigourney de la IPA (2011), Doctora Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires (2018) y de la Universidad Nacional de San Luis (2019), Miembro de Honor de la Société Française de Psychothérapie Psychanalytique de Groupe (SFPP), Miembro de Honor del Collège International de Psychanalyse et Anthropologie (CIPA) y un largo etcétera.

Personalmente, la conocí muy tarde, y por casualidad, en febrero de 2018. Estaba en París, como todos los años, visitando a su hijo (el artista plástico Pablo García Reinoso) y coincidimos en una cena organizada por amigos en común. Con sus jóvenes noventaiún años, nos contó de sus proyectos, de sus entradas para ir a la ópera, de sus últimas lecturas. Me impresionaron su vitalidad, sus ganas y su curiosidad. Quedé en entrevistarla y ella quedó en invitarme a cenar a su casa. Seguimos charlando por Whatsapp y por mail, pero nunca volvimos a encontrarnos. Siempre estaba muy ocupada… Tan es así que trabajó casi hasta el final, atendiendo pacientes, presentando libros, dando conferencias. El sábado 31 de octubre, cinco días antes de su muerte, a pesar de su gran dificultad para respirar, participó de manera virtual en una mesa redonda en el Congreso de la FEPAL. En su intervención llamó a los analistas a salir de su “zona de confort”.

Probablemente haya sido una de las últimas exponentes de esas primeras generaciones de analistas marcadas por las grandes guerras, el exilio, la adaptación a otra lengua y a un nuevo país (como Marie Langer, Willy y Madé Baranger, Heinrich Racker y Andrée Cuissard). Con su partida, se ha ido una porción importante de la historia del psicoanálisis rioplatense. Pero su obra y su “hacer con otros” permanecen.

(Vea aquí una entrevista en video con Janine Puget)

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