La centenaria historia de la IAAP: Entrevista con H. Carpintero

Recientemente ha aparecido, publicado por la editorial Wiley, el volumen International Association of Applied Psychology: A Centennial History 1920–2020, del que son editores nuestros colegas de la Red Helio Carpintero, Rubén Ardila y Ana Jacó-Vilela. Desde este blog enviamos al primero una serie de preguntas sobre el proyecto, que recibieron detalladas respuestas de parte del profesor Carpintero y que reproducimos aquí para nuestro público lector.

El libro es de acceso gratuito para lectura en línea o descarga en formato PDF, a través de este enlace.

¿Cómo se originó la idea de editar este libro?

Desde hace tiempo, varias personas, yo entre ellas, hemos ido prestando una atención creciente a la historia de la psicología aplicada. La necesidad de ajustar sus intervenciones  a la vida concreta de las personas  obligó  desde un comienzo  a desarrollar aspectos teóricos y metodológicos que se adaptaran a los caracteres de la vida personal,  social e histórica, y ello supuso  la necesidad de adoptar puntos de vistas  y métodos originales,  merecedores de atención y estudio. En el marco de la propia  IAAP (International Association of Applied Psychology), fue creciendo el interés por los aspectos históricos de este campo, y animado por algunos colegas, el año 2010, conseguí que se aprobara la creación dentro de la Asociación de una división de historia de la psicología aplicada, la actual División 18, que cuenta ya con diez años de vida y bastante presencia y realizaciones en congresos.

Naturalmente, al irnos aproximando a este año 2020, se impuso la idea de escribir y editar una historia que recogiera los principales hitos del quehacer de la Asociación a lo largo de un siglo de existencia.  La IAAP, en efecto, inició su andadura en 1920, bajo la forma de Asociation Internationale de Psychotechnique, gracias a la inspiración y energía del gran psicólogo suizo Edouard Claparède, y  lo que empezó siendo una pequeña reunión de investigadores y profesores interesados en problemas de orientación escolar y profesional  ha acabado siendo la mayor sociedad de psicólogos aplicados, que reúne profesionales e investigadores del mundo entero.  Como primer presidente de la mencionada División 18, hice ver al comité directivo de la Asociación  la oportunidad y conveniencia de escribir y publicar la historia de estos cien años, como un paso importante en la construcción de la identidad de la IAAP, y en su imagen proyectada hacia el mundo psicológico y científico en general. Estuvieron de acuerdo, y con el apoyo  así obtenido, nuestro proyecto ha terminado por ser esta importante realidad.

Creo que el libro logrado es una obra seria y bien trabajada, y que recoge aspectos varios de la obra colectiva realizada por esta sociedad y sus miembros  dentro del mundo de la psicología.

Son editores, además de Ud., Rubén Ardila y Ana Jacó. ¿Debe entenderse como una forma de dotar a la obra de una perspectiva global?

Rubén Ardila y Ana Jacó, además de excelentes investigadores y profesores de psicología, y de  ser amigos entrañables míos, son precisamente el segundo y la tercera presidente que ha tenido la División 18, de la que  fui yo el  primero.  Nuestra condición de editores indica la gran implicación de nuestra división en esta obra. Curiosamente, también, una persona que ha colaborado conmigo, el profesor Richard Mababu, acaba de ser elegido presidente electo de la división, de modo que esa tradición se continúa.  Pero además, en ella han colaborado personas que han estado fuertemente vinculadas a la Asociación, algunas de las cuales han sido o son presidentes de la misma, o miembros encargados de algunas relaciones importantes, como las que la IAAP mantiene con la Organización de Naciones Unidas. La Dra. Roland Levy y los Drs. Gauthier, Peiró y  Knowles, han sido o son presidentes, que conocen perfectamente y desde dentro la vida de la Asociación, y, en fin, las Dras. J.Kuriansky  y L. Saner-Yiu, junto a los Drs. W. Reichman, R. Sauer y W. Beiglböck,  son representantes que enlazan la IAAP con la ONU y refieren de qué manera  aquella está atenta a cooperar y colaborar en temas internacionales de importancia, aportando precisamente la perspectiva psicológica.

Esta es también una historia del siglo XX desde la psicología. ¿Cuáles fueron los hitos históricos que a su juicio han sido decisivos para dar a la psicología la forma que muestra actualmente?

Es una pregunta muy interesante, y no fácil de responder. Pero hay ciertos jalones que marcan con bastante claridad su marcha durante este siglo pasado.  El punto de partida vendría dado, a mi juicio, por la  aplicación de la fisiología al estudio de los procesos mentales: la psicofisiología de Wundt, o James,  que sentaron las bases de nuestra ciencia. Los temas psicológicos se llevaron desde el sillón al laboratorio. Un segundo pilar lo representaría la introducción de los test, y con ello, la incorporación de los procesos de medida y la comparación de unos individuos con otros –las diferencias individuales. Galton, Binet, Spearman, serían los nombres.  Las dos guerras mundiales dieron al psicólogo  una gran visibilidad social, con el éxito de los test Army Alfa y Beta, en la primera, y el AGCT, en la segunda. Un nuevo nivel o jalón se dio con la sustitución del modelo del “hombre adulto promedio, ario, occidental”, que había venido dominando  en un principio, para ahora  incorporar los procesos inconscientes, las conductas  del individuo que crece y se desarrolla, que trabaja  y vive  en sociedades y culturas determinadas, que padece trastornos emocionales o afectivos. Pongamos Taylor, Freud, Mead, Vigotski, como posibles representantes. Pasada la mitad del siglo, un nuevo paso lo marcó la entrada del computador en la psicología: pensemos, para simplificar, en  Newell y Simon. Y, en fin, un nuevo y reciente hito sería el representado por la incorporación de la psicología positiva; el nombre aquí sería  Martin Seligman.  Veo  este proceso como una serie de ondas, cada una de mayor amplitud, que van incorporando al pasado nuevas  porciones de realidad que se habían ido quedando al margen,  en dirección hacia una psicología total de la persona íntegra, individual y social.

Las historias de la psicología suelen atender a la dimensión científica  y disciplinar, en detrimento de su orientación técnico-profesional. ¿Puede decirse que este libro contribuye a llenar ese vacío historiográfico?

En el libro se presentan aspectos y cuestiones relativas a la profesión del psicólogo aplicado, y se presta atención a las dificultades a que hubo que hacer frente para evitar un intrusismo  peligroso e indeseado, que se  aprovechaba de los test para  manejarlos sin preparación ni conocimientos adecuados. También hay consideraciones y análisis acerca de la formación que habría de darse a los psicólogos, o sobre las exigencias y requerimientos de una ética profesional básica, y desde luego, la información acerca de temas tratados en simposios y conferencias de los sucesivos congresos, proporciona una base para ir precisando los cambios en los temas que van siendo sucesivamente de actualidad. De esta manera, se ven las sucesivas necesidades e intereses que han atraído a la comunidad profesional y científica, a lo largo de estos cien años. En todo caso, esto  no es un estudio de la historia de la profesión, lo que sería ya otro tema,  sino la de una sociedad científica internacional de profesionales científico-técnicos de la psicología.

Una de las ilustraciones contenidas en la obra comentada, que muestra al comité directivo de la International Association of Psychotechnics durante su 11a. conferencia.

Diversos autores han señalado cómo la mundialización de la psicología, más que de su actividad científica, ha sido impulsada por sus aplicaciones técnicas, lo que este volumen parece dejar claro ¿cómo puede describirse el proceso de globalización de la psicología a partir de la historia de la IAAP?

La perspectiva científica tiene por base la determinación de un procedimiento objetivo y consensuado de recogida de datos, eventos o fenómenos a estudiar, esto es, de un método, que delimita su campo de acción, y la aplicación de un modo investigativo, que es el método hipotético-deductivo, y que busca explicar la índole y estructura de los fenómenos a considerar.  Las ampliaciones técnicas suponen la creación de dispositivos que amplían la acción humana sobre la realidad: con ellos se puede ampliar el radio de acción eficaz del hombre, pero además, en muchos casos, lo que principalmente se amplía es el número, clase e índole de los fenómenos que cabe conocer, distinguir, comparar y manipular. O sea, que muchos cambios técnicos amplían el mundo y, en consecuencia, obligan a repensar nuestras hipótesis y conclusiones teóricas.  Un nuevo test puede detectar nuevas relaciones entre conductas; un mecanismo de extracción de saliva, como el usado por Pavlov,  llevó  a nuevos fenómenos que enriquecían la visión de la conducta en su relación con los estímulos que la afectaban.

Pero la globalización por la que se me pregunta se ve aquí con toda nitidez: nuestra Asociación empezó siendo una empresa  fundamentalmente  europea, que tras medio siglo de existencia, dio el salto al continente americano, y luego inició una larga trayectoria hacia Asia -el medio oriente, y el extremo oriente, y al fin, Australia y  Sudáfrica,  para continuar la incorporación de las distintas culturas y mentalidades a donde ha llegado plenamente el interés por la psicología. Y por si fuera poco, los comités directivos han ido potenciando la realización de reuniones sectoriales, en países como  Vietnam, Colombia, la India, México o Uganda, entre otros, colaborando con sociedades como la International Union of Psychological Science (IUPsyS), o la International Association of Cross Cultural Psychology,  de modo que se ha ido así completando el círculo mundial de la psicología.

 A pesar de la distinción entre teoría y aplicación, la misma IAAP mantiene, desde hace décadas, varias publicaciones académicas ¿demuestra esto que la práctica profesional es también una fuente de conocimiento psicológico?

Indudablemente. Y lo es, primero, para los propios psicólogos aplicados, que se interesan por cuestiones y situaciones que otros colegas, en otros lugares, y con análogos o distintos parámetros, han enfrentado y han tratado obteniendo ciertos resultados. Es decir, el psicólogo aplicado, y no solo el psicólogo clínico según dibujara el modelo de Boulder, tiene que tratar realidades psíquicas, y en muchos casos, alcanza nuevas ideas o nuevos resultados que interesan a quienes trabajan en los mismos temas. Pero además, trabajan sobre conductas, y conductas además determinadas y definidas que ponen en juego sistemas relacionados en los mecanismos mentales, o en las relaciones grupales, o en los procesos neuroconductuales, y esa información es en muchísimos casos útil al investigador de laboratorio, que se ocupa de análogos procesos e interacciones. Y por eso la práctica profesional en muchos casos ha ido abriendo camino hacia cuestiones nuevas y básicas: piénsese en los experimentos Hawthorne, de Elton Mayo, que empezaron con una preocupación por las conductas concretas de trabajo, y abrieron luego un campo inmenso en la psicología industrial.

Encontramos en el volumen capítulos dedicados al papel de la IAAP en la formación en psicología y en la formulación de estándares éticos, ¿cómo ha influido la asociación en esos aspectos alrededor del mundo?

La sociedad inicial, la asociación psicotécnica de los años 20, nació para contribuir  a una mayor interrelación entre investigadores, que permitiera enriquecer el instrumental y la metodología, que hiciera posible la comparación entre situaciones problemáticas, y entre modos de intervención aplicados, generando  también una mentalidad científica común, y contribuyendo a la generalización de teorías y modelos que se mostraban capaces de dar razón y solucionar los problemas comunes.  Eso lógicamente contribuyó  ir creando estándares colectivos en relación con la profesión, en la relación con la sociedad, y relación también con la actividad  estrictamente intelectual. Las sociedades de psicólogos tuvieron desde muy pronto que establecer un marco deontológico bien definido, porque precisamente la relación entre el profesional y el cliente, en el mundo psicológico, tiene unas enormes implicaciones de relaciones interpersonales, con aspectos y consecuencias morales, en el trato a las personas, y en la consideración de las dimensiones étnicas y culturales. El trabajo realizado por el profesor Janel Gauthier, de estudio de unos principios básicos éticos sobre los que ha de basarse la intervención de los psicólogos, ha puesto de relieve ciertas líneas básicas, que estaban presentes en distintos códigos nacionales, y ha contribuido a una clarificación muy importante de problema. Y de ese trabajo ya realizado  se da ahora en este libro una información sumamente interesante y útil.

La Association  Internationale  de  Psychotechnique,  predecesora de la IAAP, se fundó en 1920, el mismo año en que fue creada la Liga de las Naciones, a su vez predecesora de la ONU. Encontramos en el volumen un interesante capítulo sobre la participación de la IAAP en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ¿Podría entenderse esta trayectoria descrita en el libro como una parábola del papel de la psicología en el mundo contemporáneo?  

Los profesionales de la psicología aplicada , y especialmente los que asisten a nuestros congresos, publican en nuestras revistas, y organizan simposios especializados, tienen por meta, sin duda, una psicología abierta a todo lo que va siendo problema o íntima preocupación de nuestros contemporáneos.  En muchos casos, la reflexión de estos investigadores anticipa lo que será problema en un próximo futuro, y aspira a ofrecer ideas y sugerencias a las organizaciones y administraciones nacionales, antes de que los conflictos se declaren.  La labor del científico social – y los psicólogos aplicados lo son – no se limita a explicar lo ya ocurrido, sino que contempla  las conductas actuales de los grupos y las organizaciones, y anticipa dificultades, y sugiere acciones paliativas o resolutivas. No hay nada más práctico que una buena teoría, decía  Kurt Lewin, y es que una teoría no solo explica el pasado, sino que, como ya enseñó Augusto Comte, predice el porvenir. Otra cosa es que a los psicólogos se les haga o no el caso que merecerían tener.

Pero  eso es ya cuestión para otra ocasión.

Edouard_Claparède_(1873-1940), promotor de la creación de la Association Internationale de Psychotechnique, predecesora de la IAAP.

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