Foro Abierto: ¿Es posible realizar historia crítica desde el interior de la propia disciplina?

Este interrogante estructura gran parte de la ‘nueva historia’ o historiografía critica de la psicología. Como es de publico conocimiento, la historia revisionista de la psicología que especialmente en Estados Unidos se difundió a partir de 1970 se fundamentó en gran medida a través de diferenciarse de la historiografía que le antecedía (la historia de Boring, y en menor medida de autores como Murphy, Heidbreder, etc.). Y parte de las críticas realizadas por los ‘nuevos’ historiadores a la historia clásica fue remarcar precisamente que, al realizar lecturas celebratorias del pasado de la disciplina, los historiadores ‘clásicos’ –fuertemente vinculados con el experimentalismo, el operacionalismo, y el positivismo- canalizaban la reconstrucción histórica para fundamentar puntos de vista propios (del propio historiador, de la escuela del historiador, de su orientación metodológica, etc.)

Con el auge de la historiografía crítica, autores como K. Danziger, M. Ash, M. Woodward y L. Furumoto, entre otros, coincidieron en afirmar que, de acuerdo a lo anterior, era mucho mas factible que la historia critica proviniera de la pluma de autores no psicólogos que de autores enrolados en ciertas orientaciones teóricas (especialmente de aquellos que eran investigadores activos y tenían, en cierto sentido, razones para legitimar sus ideas en la autoridad del pasado de la ciencia). Tal observación se vio acompañada por un aumento considerable de historiadores profesionales (no psicólogos) en el campo, al punto que quince años después del nacimiento ‘canónico’ de la nueva historia de la psicología K. Danziger se preguntaba si la historia de la psicología como actividad especifica tenia futuro, o si sería absorbida por departamentos de historia de la ciencia.

Por tanto, la pregunta sobre la posibilidad de congeniar pertenencia e identidad profesional con historia crítica es nos lleva hasta las raigambres de los debates que vienen surcando el campo historiográfico en las ultimas décadas. Entre otras razones, se ha aducido que la necesidad por ilustrar, o fundamentar, o legitimar puntos de vista contemporáneos, hace con qué un autor puede virar a la historia no para retratarla de forma plausible y verídica, sino para cubrir necesidades presentes. Esto, que incurre en la falacia del presentismo, tiene la particularidad de insertarse en gran parte de la literatura científica contemporánea: Danziger (1994) la ubica en los usuales ‘marcos teóricos’ o ‘introducciones’ de los papers científicos. Según este historiador, la reconstrucción rápida, general y nada critica del estado del arte de un objeto psicológico con la finalidad de contextualizar una investigación es la operatoria ejemplar de la historia a que tenderían naturalmente los psicólogos sin formación en historia. Por el contrario, una historia auténticamente critica debería ‘deconstruir’ los objetos psicológicos, señalar su arbitrariedad, contextualizar su surgimiento y auge en contextos socio-culturales específicos, etc. (Danziger, 1984).

El problema se recrudece si se considera que esta ‘criticidad’ no es la única que ha sido propuesta para el campo: ideas menos célebres pero igual de sistemáticas como las de W. Woodward para una historiografía critica precisamente señalan que la criticidad histórica no involucra necesariamente la deconstruccion de la teoría y metodología psicológica, sino la reconstrucción de eventos históricos de la psicología significativos para los problemas contemporáneos, y de forma maximemente racional (es decir, fundamentándose en el mayor acervo de evidencias documentales disponibles). En tal sentido, si se acepta esta postura entonces es difícil pensar en alguien mas capacitado para considerar los problemas significativos de la psicología que un propio psicólogo en tanto investigador activo.

Este problema no constituye por supuesto una dicotomía. En un celebre debate que tiene casi veinte años, los historiadores de la psicologia H.V. Rappard y K. Danziger y la historiadora de la ciencia T. Dehue se inclinaban a considerar, entre otras cosas, que la dicotomía ‘interno’-‘externo’, era en extremo sobresimplificadora (Dehue hablará de historiadores ‘de la comunidad’ para referirse a los historiadores que son psicólogos) y que el auténtico dilema era el de realizar una historia con rigor (nutrida en investigación de archivo, de acuerdo a los cánones de la historiografía científica) versus el realizar una historia relevante para las actividades, problemas y debates contemporáneos de la comunidad científica de psicólogos. En efecto, en esto resuenan planteos aun mas antiguos, como los de R. Young (1966), quien en su clásica critica a la historiografía de las ciencias del comportamiento indicaba que debía trascenderse la tendencia a la historia descriptiva (expositiva) y la “storytelling” para abordar historias en profundidad, sobre temas controversiales, y en vinculo con los diversos campos de las ciencias del comportamiento. Sin embargo, el propio Young se planteaba, antecediendo a autores como los citados arriba, si un investigador (experimentalista, pero nosotros agregaríamos en cualquier área de la psicología) a tiempo completo podía en paralelo dedicarse a alcanzar los exigentes estándares de la historiografía científica.

Por lo anterior, el debate sobre si es posible realizar una historia critica aun sigue resonando entre los pasillos de los departamentos de psicología, las cátedras de historia de la psicología, y de los departamentos de historia de la ciencia. Quedando pendiente, en el centro de nuestras comunidades la discusión sincera y abierta sobre los alcances de las reconstrucciones historiográficas que tienen implicancias presentes, y del lugar de aquellas que parecen más distantes del quehacer cotidiano del mundo psi. Así como también, de como la historia puede alcanzar aquellos rincones más distantes de la academia, en la práctica misma de los psicólogos aplicados a la salud, el trabajo, la sociedad, sin perder fundamento ni relevancia disciplinar.

Dejamos abierta estas incógnitas con la intención de que todos aquellos que quieran dar su opinión puedan abrir el camino en este nuevo espacio del foro abierto….

REFERENCIAS

Danziger, K. (1984). Towards a Conceptual Framework for a Critical History of Psychology. Revista de Historia de la Psicología, 5(1), 99-107.

Danziger, K. (1994). Does the history of psychology have a future? Theory and Psychology, 8(5), 467-484. doi: 10.1177/0959354394044001

Young, R. (1966). Scholarship and the History of the Behavioural Sciences. History of Science, 5, 1-51. doi: 10.1177/007327536600500101

2 comentários Adicione o seu

  1. Flávio Fontes disse:

    Buen texto, pero ¿dónde están las referencias?

    1. catrielfierro disse:

      Hola Flavio. Muchas gracias por la observación; ahi incluimos las referencias a la bibliografia citada. Los trabajos aludidos pero no citados (de Ash, Woodward, Furumoto, etc.) no los incluimos.
      ¿Qué opinás del problema a que referimos en la breve nota?

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